miércoles, 18 de octubre de 2017

Bilbao

Que las ciudades cambian es un hecho, todas van sufriendo transformaciones motivadas por cambios en su trazado urbano, rehabilitaciones de edificios, nuevos espacios pensados (o no) para hacer la vida de sus ciudadanos y visitantes más agradable. En el caso de Bilbao, la transformación ha sido increible. Quien haya conocido esta Villa, digamos hace 25 años y la visite hoy de nuevo, se va a encontrar con una ciudad completamente renovada, recordará una ciudad gris, en blanco y negro que hoy rebosa de color y vida. Os invito a pasear sus calles, contemplar sus edificios,
sus parques, su gastronomía, sus gentes abiertas y amables.

Comenzamos nuestro paseo en la zona de San Mamés, catedral del fútbol que se abarrota cada vez que su equipo, el Athletic, juega sus partidos.

Estadio de San Mamés y el edificio de la Santa y Real Casa de la Misericordia


Bajamos por la Avda. Sabino Arana hasta llegar al monumento del Sagrado Corazón, un conjunto escultórico de 40 m. de altura, de los que 10 corresponden a la imagen. Ubicado en la plaza del mismo nombre, es el final de la Gran Vía, principal arteria bilbaína.


Desde la misma plaza se accede al parque de Doña Casilda Iturrizar, en los terrenos del barrio de Abando que donó su benefactora, Casilda Iturrizar. Se trata de un jardín de estilo inglés cuya construcción comenzó en 1907.



Frente al parque, el Palacio Euskalduna, centro de convenciones, congresos y espectáculos inaugurado en 1999.



Por su parte trasera (!ª foto) hay un corto y agradable paseo que nos lleva hasta el Museo Marítimo presidido por la grúa Carola, ubicada en las gradas del antiguo astillero Euskalduna.


La grúa Carola y San Mamés




Desde el puente Euskalduna, vista de la ría con la Universidad de Deusto al fondo y la torre Iberdrola 


Continuamos nuestro paseo por la margen derecha de la ría hasta llegar al Puente de Deusto, puente levadizo inaugurado en 1936 a semejanza del Puente de la Avenida Michigan de Chicago.


Cruzamos la pasarela Pedro Arrupe que une el Paseo de Abandoibarra con la Avda. de la Universidades, desde donde contemplamos la fachada principal de la Universidad de Deusto.



Ya en el Paseo de Abandoibarra, tenemos la oportunidad de disfrutar de la construcción que dio el pistoletazo de salida al nuevo Bilbao, el Museo Guggenheim, obra del arquitecto Frank Gehry e inaugurado en 1997, en estos días celebra su 20 aniversario.





La escultura Mamá, de Louise de Bourgeois


"el gran árbol y el ojo" obra permanente de Anish Kapoor


Continuamos por el paseo hasta llegar al Puente Zubizuri, controvertida obra del arquitecto Calatrava. Lo cruzamos para obtener la imagen del puente con las torres de Izozaki


 Continuamos por la margen derecha de la ría, el Campo Volantín, hasta llegar a la Casa de la Villa, principal edificio del Ayuntamiento de Bilbao.


Cruzamos el puente del Ayuntamiento y por la calle Buenos Aires, llegamos a la Plaza Circular (donde da comienzo la Gran Vía) presidida por la estatua dedicada a D. Diego López de Haro, fundador de la Villa en el año 1300.


Nada más iniciar la Gran Vía, entramos por la calle Berastegi cruzada por la calle Ledesma, una de las zonas emblemáticas de Bilbao por sus innumerables bares donde degustar sus sabrosos pintxos. En la esquina de Berastegi con la Plaza de Jardines de Albia, tenemos el famoso Café Iruña, inaugurado en 1907, lugar de vinos, pintxos y tertulias literarias.

Calle Berastegi


calle Ledesma



Plaza Jardines de Albia


Junto a la plaza, la Iglesia de San Vicente Mártir de Abando, construida entre los siglos XVI y XVII.


De vuelta a la Plaza Circular, entramos en la estación de Abando para ver su impresionante vidriera policromada


Desde aquí, nos dirigimos al Puente del Arenal donde al cruzarlo, vemos el Teatro Arriaga, edificio neobarroco inaugurado en 1890.



En la Plaza del Arenal, vemos la Iglesia de San Nicolás, templo de estilo barroco inaugurado en 1756, cuya fachada se enfrenta al Teatro Arriaga


Desde este punto, entramos en el casco Viejo por la calle Libertad desde donde accedemos a la Plaza Nueva, lugar de esparcimiento con bares de pintxos donde no perdimos la oportunidad de degustar algunos de ellos...una muestra.



Casco Viejo de Bilbao


Hora de comer y para ello, nada mejor que un clásico de Bilbao en la calle del Perro, el Restaurante Rotterdam, donde dimos cuenta de una buena ensalada y como no...¡¡bacalao al pil-pil!!...espectacular.




Nos pusieron una mesa en la calle, así que no nos quedó otro remedio que disfrutar de un refrigerio antes de continuar nuestro paseo por la tarde


Después de esta reconfortante parada, nos dirigimos por Artecalle hasta la calle de La Ribera con su espectacular edificio del mercado. La foto está tomada desde el Puente de Cantalojas y podemos ver la Iglesia de san Antón y el puente del mismo nombre, que forman parte del escudo de la Villa.


Para finalizar nuestro paseo, nos dirigimos a la Gran Vía donde se encuentra el Palacio de la Diputación. Un poco más adelante, en la Plaza Moyúa, un "fosterito",entradas al Metro de Bilbao diseñadas por el arquitecto Norman Foster y el Palacio Chávarri, sede del Gobierno Civil de Bizkaia.




Hasta aquí nuestra visita a esta espléndida  y acogedora ciudad, disfrutad de vuestra visita. ¡¡Buen viaje!!


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